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Cómo corregir que un perro se coma cosas del suelo

Cómo corregir que un perro se coma cosas del suelo

Si tu perro se come todo lo que encuentra en el suelo, sabes lo estresante y peligroso que puede ser: restos de comida, huesos, basura o incluso objetos que podrían causarle una obstrucción o intoxicación. Puede que ya hayas intentado tirar de la correa, regañarle o incluso ponerle bozal, pero el problema sigue ahí y el paseo se vuelve una preocupación constante.

En este artículo descubrirás cómo abordar este comportamiento de forma práctica y segura: aprenderás técnicas de manejo durante el paseo, estrategias de intercambio por premios y ejercicios para reforzar la inhibición, de manera que tu perro deje de comerse cosas del suelo y puedas volver a disfrutar de los paseos con tranquilidad.

Por qué los perros se comen cosas del suelo

Antes de corregir el comportamiento, es importante entender por qué ocurre. Comer del suelo es un comportamiento bastante natural en los perros, pero se puede volver problemático dependiendo de la intensidad y del tipo de objetos que ingieren.

Motivos más frecuentes

Las causas más habituales por las que un perro se come cosas del suelo son:

  • Instinto explorador: los perros exploran el mundo con la nariz y la boca. Probar cosas es parte de su forma de conocer el entorno.
  • Refuerzo accidental: si alguna vez ha encontrado comida sabrosa en la calle, el perro aprende que “buscar en el suelo” puede traer grandes recompensas.
  • Aburrimiento o falta de estimulación: perros con poca actividad física o mental pueden convertir la búsqueda de cosas en el suelo en un juego.
  • Ansiedad o estrés: algunos perros comen objetos como forma de canalizar nerviosismo o incomodidad.
  • Hambre o dietas mal ajustadas: un perro con hambre constante o con necesidades nutricionales mal cubiertas puede ser más propenso a tragar cualquier cosa.
  • Trastornos médicos (como la pica): en algunos casos, comer objetos no comestibles está relacionado con problemas fisiológicos o de conducta que requieren atención profesional.

Cuándo es un problema serio

No siempre que tu perro huela o coja algo del suelo es un problema grave, pero sí debes tomarlo muy en serio si:

  • Ingiera objetos no comestibles (piedras, plásticos, juguetes rotos, ropa).
  • Coma restos de basura con frecuencia.
  • Haya tenido ya obstrucciones intestinales u otras emergencias veterinarias por lo que come.
  • El comportamiento parezca compulsivo o difícil de interrumpir incluso dentro de casa.

En estos casos, es recomendable combinar el trabajo de adiestramiento con una revisión veterinaria y, si es necesario, con un educador canino o etólogo.

Técnicas de manejo durante el paseo

El primer paso para corregir que un perro se coma cosas del suelo es manejar bien la situación en el paseo. El manejo no corrige la raíz del problema, pero protege a tu perro mientras trabajas en la educación.

Uso adecuado de la correa

La correa es una herramienta fundamental para prevenir que el perro llegue a lo que hay en el suelo. El objetivo es tener control sin tensión constante, no ir arrastrando al perro.

  • Longitud recomendada: una correa de 2 a 3 metros (no extensible) suele ser ideal para dar libertad con control.
  • Evita correas extensibles: facilitan que el perro llegue antes al objeto y te quitan capacidad de reacción.
  • Lleva la correa relajada: una correa tensada de forma continua genera más ansiedad y puede generar más tirones hacia el suelo.
  • Acorta la correa en zonas de riesgo: cerca de contenedores, terrazas de bares o lugares con mucha basura, reduce la distancia y mantén al perro más cerca de ti.

Arnés y herramientas de seguridad

Para perros muy insistentes o fuertes, es importante usar un equipo que te permita controlar sin dañar:

  • Arnés antitirones: reparte mejor la fuerza y te permite redirigir sin ahogar al perro.
  • Bozal de cesta: en perros que comen objetos peligrosos o con historial de cirugías por obstrucción, el bozal tipo cesta es una medida de seguridad muy útil mientras se entrena.
  • Identificación visible: si el perro se suelta accidentalmente mientras intenta coger algo, tener plaquita e identificación aumenta la seguridad general.

El bozal nunca debe sustituir al entrenamiento, pero sí puede evitar emergencias graves durante el proceso de aprendizaje.

Manejo del entorno en el paseo

Durante el entrenamiento, es clave que el entorno juegue a tu favor:

  • Planifica las rutas: evita calles con contenedores abiertos, zonas de obras o lugares donde suela haber restos de comida.
  • Camina por el centro de la acera: así el perro queda más alejado de paredes, portales y esquinas donde suelen acumularse objetos.
  • Reduce la exposición al principio: si el comportamiento es muy intenso, empieza a trabajar en parques o zonas más limpias antes de afrontar zonas muy sucias.

Redirección del foco de atención

Un perro concentrado en ti tendrá menos tiempo y ganas de escanear todo el suelo. Practica lo siguiente:

  • Refuerza que te mire: recompensa cada vez que el perro, espontáneamente, levante la cabeza y te mire durante el paseo.
  • Usa cambios de ritmo: caminar más rápido unos segundos y luego despacio puede ayudar a que el perro te siga con atención.
  • Introduce pequeños ejercicios: pide un “sentado” o un “giro” en zonas limpias y prémialo bien, para que estar pendiente de ti sea más interesante que el suelo.

Intercambio por premios: cómo enseñar a soltar lo que coge

Una de las herramientas más eficaces es el intercambio: enseñar al perro que soltar lo que encuentra en el suelo le trae algo incluso mejor. Esto reduce peleas por objetos y mejora la seguridad.

Enseñar el comando “suelta” en casa

Empieza en un entorno controlado, con poca distracción, usando juguetes o premios poco valiosos para el perro.

  • Paso 1: ofrece un juguete al perro para que lo coja.
  • Paso 2: acerca a su nariz un premio muy sabroso (trozos de salchicha, queso, pollo) sin tirar del juguete.
  • Paso 3: cuando el perro suelte el juguete para ir al premio, di claramente la palabra “suelta” y deja que coma el premio.
  • Paso 4: cuando haya comido el premio, ofrécele de nuevo el juguete. Así aprende que no lo “pierde para siempre”.

Repite hasta que el perro empiece a soltar el objeto rápidamente al oír la palabra, incluso antes de ver el premio.

Aumentar la dificultad de forma progresiva

Una vez que el perro entiende el “suelta” con juguetes, puedes pasar a situaciones más parecidas a la realidad:

  • Cambia de objeto: usa pelotas, cuerdas o juguetes con texturas y valores distintos.
  • Añade movimiento: deja el juguete en el suelo y permite que lo coja antes de pedir “suelta”.
  • Trabaja en diferentes habitaciones: para que no asocie la orden solo a un lugar concreto.
  • Introduce comida segura en el suelo: por ejemplo, croquetas, para practicar que pueda renunciar incluso a algo comestible.

Aplicar el intercambio en la calle

Cuando el perro responde bien en casa, llévalo al paseo de forma controlada:

  • Lleva premios de alto valor: para competir con lo que pueda haber en el suelo, tus premios deben ser más interesantes.
  • Practica con “cebos controlados”: coloca (previamente y de forma segura) algún trozo de comida en un lugar que tú controlas, con correa puesta, para entrenar el “suelta”.
  • No tires bruscamente de la correa: usa la tensión solo como ayuda ligera mientras ofreces el premio y das la orden.
  • Refuerza generosamente: cuando suelte algo del suelo en la calle, haz un gran “pago”: varios premios seguidos y caricias.

La clave del intercambio es que el perro perciba que soltar siempre le sale a cuenta. Si cada vez que suelta pierde y no recibe nada, dejará de colaborar.

Ejercicios para reforzar la inhibición

Además del manejo y el intercambio, es fundamental que el perro aprenda a inhibir el impulso de coger lo que ve en el suelo. Para eso se utilizan ejercicios como “déjalo”, autocontrol y trabajo de olfato guiado.

Enseñar el comando “déjalo”

El “déjalo” significa: “no lo cojas, ni lo toques”. Se entrena idealmente antes de que el perro llegue al objeto.

  • Paso 1: coloca un premio en tu mano cerrada y deja que el perro la huela, lama o empuje.
  • Paso 2: en cuanto deje de insistir y se aparte un poco, di “déjalo” y abre la otra mano ofreciendo un premio distinto.
  • Paso 3: repite hasta que el perro, al oír “déjalo”, deje de insistir rápidamente en la mano cerrada.

Después, pasa a poner el premio en el suelo, pero cubriéndolo con tu mano o con un recipiente, para evitar que lo coja:

  • Di “déjalo” antes de que llegue al premio.
  • Refuerza al apartarse ofreciendo otro premio desde tu mano.
  • Ve descubriendo cada vez más el premio del suelo a medida que el perro responde bien.

Autocontrol en el día a día

El autocontrol no se entrena solo en el paseo. Puedes aprovechar muchas situaciones cotidianas:

  • Antes de la comida: pide un “siéntate” y espera unos segundos de calma antes de poner el cuenco en el suelo.
  • Al salir por la puerta: respira, pide que se siente y abre la puerta solo cuando esté tranquilo.
  • Juegos de traer: enseña a esperar tu señal para ir a por la pelota, en lugar de lanzarse de inmediato.

Cuantas más oportunidades tenga el perro de practicar esperar y contenerse, más fácil le resultará no lanzarse a por cosas del suelo.

Trabajos de olfato controlado

Una forma inteligente de canalizar el instinto de buscar en el suelo es ofrecer juegos de olfato estructurados:

  • Alfombrilla de olfato: esconde parte de su ración de pienso en una alfombra de olfato y deja que busque con calma.
  • Escondites en casa: deja pequeños premios en distintos puntos de una habitación y luego dale la señal para que los busque.
  • Olfato en el paseo: elige zonas específicas (limpias y seguras) donde le des la señal para oler y buscar, y otras zonas donde trabajes el “déjalo” y el foco en ti.

Así, el perro aprende que hay momentos y lugares en los que puede explorar el suelo, pero también que existen normas y señales claras cuando no debe hacerlo.

Errores frecuentes que empeoran el problema

Muchas veces, sin querer, reforzamos el hábito de comer del suelo. Conviene evitar algunos errores típicos:

  • Perseguir al perro: si corres detrás cuando coge algo, puede convertirlo en un juego de persecución.
  • Tirar bruscamente de la correa: genera conflicto y puede llevar al perro a tragar rápido para “proteger” lo que ha encontrado.
  • Regañar cuando suelta: si le gritas justo cuando abre la boca, asociará que soltar trae consecuencias negativas.
  • Ofrecer premios solo cuando ya ha cogido algo: si siempre esperas a que agarre algo del suelo para darle un premio a cambio, puedes reforzar que siga buscando cosas para “cobrar”.

Tu objetivo es anticiparte con señales claras y refuerzos positivos antes de que el perro entre en modo “caza basura”.

Cuándo acudir a un profesional

A veces, a pesar de poner en práctica estas técnicas, el problema persiste o es demasiado peligroso como para manejarlo solo en casa. En esos casos, es recomendable buscar ayuda profesional.

Señales de alerta

Considera acudir a un veterinario y a un educador canino o etólogo si:

  • El perro come objetos no comestibles de forma compulsiva (piedras, tierra, plásticos).
  • Ha tenido vómitos, diarreas o cirugías previas por lo que ha ingerido.
  • El comportamiento se acompaña de ansiedad intensa, destrucción u otros problemas de conducta.
  • No ves ninguna mejora a pesar de trabajar de forma constante varias semanas.

Un profesional podrá valorar si existe una causa médica, ajustar la rutina de paseos y alimentación, y diseñar un plan de trabajo específico para tu perro y tu entorno.