Si notas a tu perro apagado, caliente al tacto o más somnoliento de lo normal, es lógico que te preguntes si puede tener fiebre. Tocar las orejas o la trufa puede darte una pista, pero no es un método fiable. La única forma precisa de saber si tu perro tiene fiebre es medir su temperatura con un termómetro, y hacerlo de manera correcta y segura en casa.
En este artículo verás cómo tomar la temperatura rectal de un perro paso a paso, cuáles son los valores normales, qué se considera fiebre y qué debes hacer si el termómetro confirma que tu perro tiene la temperatura elevada.
Qué es la fiebre en perros y por qué es importante medirla bien
La fiebre es un aumento de la temperatura corporal por encima de los valores normales, normalmente como respuesta del organismo a una infección, inflamación u otra enfermedad. En los perros, al igual que en las personas, la fiebre es un síntoma, no una enfermedad en sí misma.
Medir bien la temperatura es importante por varias razones:
- Distinguir entre fiebre real y sensación de calor: un perro puede estar caliente por haber hecho ejercicio o por altas temperaturas ambientales, sin que exista fiebre.
- Valorar la gravedad del cuadro: no es lo mismo una ligera elevación de la temperatura que una fiebre alta o peligrosa.
- Decidir cuándo acudir al veterinario: un dato objetivo (la temperatura en grados) ayuda al profesional a orientarte mejor por teléfono y a priorizar la atención.
- Controlar la evolución: si el veterinario ya ha diagnosticado un problema, medir la temperatura en casa ayuda a ver si el tratamiento está funcionando.
Temperatura normal de un perro: valores de referencia
Para interpretar correctamente el resultado del termómetro es esencial conocer los rangos normales de temperatura en perros adultos y cachorros.
Rango de temperatura normal en perros adultos
De forma general, la temperatura corporal normal de un perro adulto en reposo se sitúa entre:
- 38,0 °C y 39,0 °C aproximadamente.
Algunos autores amplían ligeramente el rango hasta 39,2 °C como límite superior en determinadas circunstancias (estrés, visita al veterinario, calor ambiental), pero como referencia doméstica es razonable vigilar a partir de 39,0 °C.
Temperatura normal en cachorros
En cachorros puede haber una ligera variación:
- Cachorros muy jóvenes (menos de 4 semanas): pueden tener temperaturas algo más bajas, en torno a 35,5–37,5 °C, porque regulan peor el calor.
- Cachorros a partir de 2–3 meses: suelen acercarse al rango del perro adulto (38,0–39,0 °C).
Aunque existan pequeñas variaciones, como norma práctica, una temperatura por encima de 39,0–39,2 °C en un perro o cachorro en reposo debe ponerte en alerta.
Cuándo se considera fiebre en un perro
- Fiebre leve: 39,0–39,5 °C.
- Fiebre moderada: 39,6–40,5 °C.
- Fiebre alta o grave: más de 40,5 °C.
Estas cifras son orientativas. La urgencia no depende solo del número, sino también de cómo se encuentra tu perro (estado general, otros síntomas, enfermedades previas, edad, etc.).
Qué tipo de termómetro usar para medir la fiebre a un perro
Para medir la temperatura en casa, la opción más fiable es el termómetro digital de uso humano, siempre que se use correctamente y se reserve exclusivamente para tu mascota.
Termómetro ideal para perros en casa
- Termómetro digital de punta rígida o flexible: mide rápido, es fácil de leer y más cómodo para el animal.
- Lectura en pocos segundos: mejor elegir uno que ofrezca la temperatura en menos de 60 segundos.
- Resistente al agua: facilita una limpieza y desinfección adecuadas después de cada uso.
Termómetros que no son recomendables
- Termómetro de mercurio: desaconsejado por riesgo de rotura y toxicidad.
- Termómetro de oído humano: la anatomía del oído del perro es distinta y suele dar lecturas poco fiables si no es un modelo específico veterinario.
- Termómetro de frente o infrarrojo sin contacto: muy prácticos en personas, pero en perros ofrecen valores muy variables y menos fiables.
Cómo tomar la temperatura rectal a un perro de forma correcta
La vía más precisa para medir la temperatura en casa es la temperatura rectal. Si se hace de forma suave y correcta, suele ser rápida y bien tolerada por la mayoría de los perros.
Material necesario
- Termómetro digital limpio y en buen estado.
- Lubricante: puede ser vaselina, lubricante hidrosoluble o, en su defecto, un poco de aceite o agua jabonosa suave.
- Guantes desechables (recomendable por higiene).
- Gasas o papel para limpiar después.
- Desinfectante suave para el termómetro (alcohol 70 % u otro recomendado).
Preparar al perro y el entorno
Antes de empezar, es importante crear un ambiente tranquilo:
- Elige un lugar silencioso, sin distracciones, donde el perro se sienta seguro.
- Habla con voz calmada y evita movimientos bruscos.
- Si el perro es inquieto o grande, puede ayudarte otra persona para sujetarlo suavemente.
- Procura que el perro esté en reposo al menos 10–15 minutos antes de medir, para que la lectura sea fiable.
Posición del perro para tomar la temperatura rectal
Hay varias posturas posibles; elige la que resulte más cómoda y segura para todos:
- De pie: el perro se mantiene de pie; alguien puede sujetarlo por el collar y acariciarlo mientras tú tomas la temperatura desde atrás o desde un lado.
- En posición de esfinge: tumbado sobre el esternón (boca abajo), con las patas recogidas; es una posición estable para muchos perros.
- De lado: tumbado sobre un costado; suele ser más útil en perros pequeños o muy nerviosos.
Paso a paso para medir la temperatura rectal
Sigue estas indicaciones para hacerlo de manera segura:
- Lavado de manos y preparación
Lávate las manos y ponte los guantes si los vas a usar. Enciende el termómetro y comprueba que marca 0 o que está listo para la medición. - Aplicar el lubricante
Coloca una pequeña cantidad de lubricante en la punta del termómetro. Esto reduce la molestia y el riesgo de irritación. - Levantar la cola con suavidad
Sujeta la cola del perro con delicadeza, elevándola ligeramente hacia arriba y no hacia atrás para evitar molestias en la base de la cola. - Introducir el termómetro
Introduce el termómetro rectalmente, despacio y con suavidad, aproximadamente 1–2 cm en perros pequeños y 2–3 cm en perros medianos o grandes. No forces nunca la entrada; si notas resistencia fuerte o el perro muestra dolor intenso, detén la maniobra. - Mantener el termómetro en su sitio
Mantén el termómetro en esa posición hasta que emita la señal de lectura (pitido en la mayoría de modelos). Mientras tanto, puedes hablar al perro con calma y acariciarlo. - Retirar y leer la temperatura
Saca el termómetro con suavidad, limpia la punta con gasa o papel y lee la temperatura indicada en la pantalla. - Registrar el valor y limpiar
Anota la temperatura y la hora. Luego limpia y desinfecta bien el termómetro según las recomendaciones del fabricante. Guárdalo en un lugar separado del material de uso humano.
Consejos para que la experiencia sea menos estresante
- Hazlo con rapidez pero sin prisas, para reducir el tiempo de incomodidad.
- Refuerza al perro después con caricias y, si lo consideras adecuado, con una pequeña recompensa.
- Si tu perro es muy nervioso, acostúmbralo poco a poco al manejo de la cola y la zona, con sesiones cortas y refuerzos positivos.
- Si el perro muestra agresividad, miedo extremo o intentos de morder, no te arriesgues: contacta con tu veterinario para que realice la medición de forma segura.
Cómo interpretar el resultado del termómetro
Una vez que tengas la temperatura, compárala con los valores de referencia y observa también el estado general del animal.
Si la temperatura es normal
- Entre 38,0 °C y 39,0 °C: se considera normal en la mayoría de perros en reposo.
- Si tu perro tiene síntomas (apatía, vómitos, diarrea, dolor, cojera, etc.) pero su temperatura es normal, igualmente conviene consultar al veterinario, ya que puede haber un problema de salud sin fiebre.
Si la temperatura está ligeramente elevada
- Entre 39,0 °C y 39,5 °C: puede indicar el inicio de fiebre, estrés o efecto del calor ambiental.
En este caso:
- Mantén al perro en un lugar fresco y tranquilo.
- Ofrécele agua fresca y controla si bebe.
- Repite la toma de temperatura tras 1–2 horas en reposo.
- Si aparecen otros síntomas (apatía marcada, temblores, dificultad respiratoria, vómitos, diarrea, tos, secreción nasal, etc.), llama a tu veterinario.
Si la temperatura indica fiebre clara
- 39,6–40,5 °C: fiebre moderada.
En estos casos la recomendación general es:
- Contactar lo antes posible con tu veterinario para comentar el valor de la temperatura y los síntomas.
- No administrar medicación humana (como paracetamol, ibuprofeno o aspirina), ya que muchos fármacos son tóxicos para los perros.
- No forzar la ingesta de agua o comida si el perro no quiere, pero ofrecérselas de forma accesible.
Si la fiebre es muy alta o hay hipertermia
- Más de 40,5 °C se considera fiebre alta y potencialmente peligrosa.
Además, si el perro ha estado expuesto a un ambiente muy caluroso, al sol, ejercicio intenso o ha estado dentro de un coche cerrado, puede tratarse de golpe de calor (hipertermia por calor ambiental), una urgencia veterinaria.
En estas situaciones:
- Acude de inmediato al veterinario o a un servicio de urgencias.
- Mientras te desplazas, mantén al perro en un lugar sombreado y ventilado.
- Puedes mojar ligeramente las ingles, axilas y almohadillas con agua fresca (no helada) y usar un ventilador suave, siempre sin enfriarlo en exceso.
- No lo cubras con mantas ni lo tapes, y no lo sumerjas en agua muy fría.
Signos que pueden acompañar a la fiebre en perros
La fiebre suele ir acompañada de otros síntomas clínicos. Algunos de los más frecuentes son:
- Apatía o disminución de la actividad.
- Pérdida de apetito o rechazo total de la comida.
- Temblores o escalofríos.
- Respiración rápida o jadeo excesivo (sin calor ambiental que lo justifique).
- Latido cardíaco acelerado.
- Encías enrojecidas o más oscuras de lo normal.
- Trufa caliente o seca (no es un criterio fiable por sí solo, pero puede acompañar a la fiebre).
- Dolor al moverse, cojera, rigidez o quejidos.
- Tos, secreción nasal o conjuntival.
- Vómitos o diarrea.
Si observas varios de estos signos junto con una temperatura elevada, es muy recomendable que tu perro sea valorado por un profesional en el menor tiempo posible.
Qué hacer si tu perro tiene fiebre: pasos a seguir
Cuando el termómetro confirma que tu perro tiene fiebre, es importante actuar con calma, pero sin restarle importancia.
Paso 1: confirmar la medición
- Espera 10–15 minutos con el perro en reposo.
- Repite la toma de temperatura con el mismo procedimiento rectal.
- Si el valor vuelve a estar elevado, considera que la fiebre es real.
Paso 2: observar otros síntomas
Además de la temperatura, anota:
- Si come o bebe con normalidad.
- Si vomita, tiene diarrea, tose o presenta secreciones.
- Si muestra dolor al moverse, cojera o rechazo al ejercicio.
- Si respira con dificultad o jadea de forma extraña.
- Cualquier medicación reciente, cirugía, vacunas o cambios en el entorno.
Esta información será muy útil para el veterinario.
Paso 3: contactar con el veterinario
- Llama a tu clínica e indica la temperatura exacta (por ejemplo, 39,8 °C) y los síntomas que has observado.
- El veterinario te indicará si es necesaria una visita urgente, una cita en las próximas horas o si puedes seguir observando en casa.
Paso 4: cuidados básicos en casa (si el veterinario lo considera seguro)
Siempre siguiendo las indicaciones del profesional, hay algunas medidas generales que suelen recomendarse:
- Mantener al perro en un ambiente fresco, pero no frío.
- Ofrecer agua fresca con frecuencia, sin forzar.
- Favorecer el reposo y evitar ejercicio.
- No abrigarlo en exceso; usar manta ligera solo si tiembla y el ambiente es frío.
- Administrar únicamente la medicación prescrita por el veterinario, en la dosis y pauta indicadas.
Errores frecuentes al medir la fiebre a un perro en casa
Para que la medición sea lo más fiable posible, conviene evitar algunos fallos habituales:
- Confiarse solo en la trufa o las orejas: que estén frías o calientes no determina por sí mismo la presencia o ausencia de fiebre.
- Medir la temperatura tras ejercicio o excitación: es mejor esperar a que el perro esté tranquilo al menos 10–15 minutos.
- No introducir el termómetro lo suficiente: puede dar lecturas más bajas de lo real; respeta la profundidad aproximada recomendada.
- No usar lubricante: aumenta la incomodidad y el riesgo de pequeñas lesiones.
- No desinfectar el termómetro después de cada uso: es un riesgo de higiene tanto para ti como para el animal.
- Reutilizar el mismo termómetro para personas: por higiene, lo ideal es destinar un termómetro solo para tu mascota.
- Dar medicamentos humanos por tu cuenta: algunos analgésicos y antipiréticos humanos pueden ser muy tóxicos para los perros, incluso en dosis pequeñas.
Cuándo es urgente acudir al veterinario si tu perro tiene fiebre
Aunque siempre es recomendable consultar con un profesional ante fiebre persistente, hay situaciones en las que la visita debe considerarse urgente:
- Temperatura igual o superior a 40,0–40,5 °C.
- Fiebre acompañada de dificultad respiratoria, encías muy pálidas o azuladas.
- Fiebre en cachorros, perros ancianos o con enfermedades crónicas (cardíacas, renales, inmunitarias, etc.).
- Fiebre tras cirugías recientes, traumas o ingestión de tóxicos.
- Fiebre con vómitos o diarrea intensos, especialmente si hay sangre.
- Fiebre que dura más de 24 horas o que sube a pesar de cuidados básicos.
- Sospecha de golpe de calor (exposición al sol, coche cerrado, ejercicio intenso con calor).
En todos estos casos, medir y comunicar la temperatura rectal de forma correcta ayudará al veterinario a valorar la gravedad y a actuar con rapidez.